Medallistas militares al Muro Olímpico Mexicano

Por José Luis Barraza Infante

En el Muro Olímpico Mexicano que está en el CDOM, hace unos días fueron grabados los nombres de los cinco deportistas nuestros que ganaron medalla en los Juegos de Rio de Janeiro, tradición a través de la cual se plasma un testimonio más de las hazañas de los atletas del país.

Destacaron los uniformes militares que lucieron los galardonados, de quienes al menos de cuatro con toda oportunidad se sabía que estaban enrolados en el Ejército o en la Marina, pero aún más llamó la atención que saliera uniformado Misael Rodríguez, enlistado después de su regreso de los JJOO.

Anteriormente, sobre todo al principio de la historia olímpica de México, varios deportistas sí se forjaban desde sus orígenes en las Fuerzas Armadas, hoy en día no tanto es que ahí se produzca el alto rendimiento ni que sean las instancias que dan a nuestro país las medallas, pero de hecho contribuyen de manear importante.

Durante los Juegos Olímpicos del año pasado un reportero de Alemania comentó que la mayoría de los medallistas individuales de su país pertenecían al Ejército; el comentario fue el mismo: se inscriben siendo ya deportistas porque así son prácticamente “adoptados” y resuelven todos sus problemas, esos problemas que ni las federaciones ni los gobiernos les resuelven, entiéndase prestaciones de ley como seguridad social, antigüedad para una futura jubilación, crédito hipotecario, sueldo, en fin, lo que merecen quienes dedican su vida al deporte de elite.

La única obligación que tienen ante la institución castrense, además de firmar periódicamente, es dar buenos resultados tanto a nivel nacional como internacional, además de informar de sus actividades, solicitar los permisos correspondientes para salir del país y someterse a la prohibición de andar en la fiesta, consumir drogas o alcohol, así como otros detalles muy entendibles que tienen que ver con cuestiones políticas y de expresión pública, sobre todo cuando dan declaraciones a los medios, porque también se habla de que un brillante marchista se quedó fuera por decir “cosas malas” de la CONADE.

Si revisamos ligeramente la historia, nos encontramos que en un principio fue más significativa la aportación de la institución militar al olimpismo, por ejemplo cuando Humberto Mariles, de Parral, ganó dos de oro y una de bronce en Londres 1948, lo que seguramente le contó para ascender de Teniente Coronel de Caballería a General; o cuando el equipo de polo varonil obtuvo bronce en Berlín 36; ellos sí eran militares de origen.

Aunque la proporción es baja, está más que claro que se trata de una gran oportunidad para los deportistas que entre los más destacados sumaron el año pasado 21 en el Ejército y once en la Marina, entre ellos también Paola Longoria, Romel Pacheco, la fondista Brenda Flores y la velocista Zudikey Rodríguez.

Alentador es saber que las Fuerzas Armadas de México ya incluyen ya categorías menores.

Agradeceré sus mensajes a joseluis@orbitadeportiva.com.mx

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